Prismaglobal

5 claves de las Buenas Ideas

Aunque no a todo el mundo le gusta el fútbol o el baloncesto, si es verdad que casi todos hemos sido alguna vez grandes entrenadores de nuestro equipo más afín, incluso de la selección. ¿Quién no ha dibujado mentalmente la jugada perfecta para ganar el partido en el último minuto?, ¿quién no sabe perfectamente los cambios correctos para relanzar el encuentro o los fichajes necesarios para la nueva temporada?. Está claro, todos llevamos un entrenador dentro, aunque, en realidad, nuestros conocimientos del balón se limiten a que es más o menos redondo y de cuero.

En comunicación pasa muchas veces lo mismo, se supone que es algo que hacemos todos los días, muchas veces incluso sin ser conscientes de ello, comunicamos con lo que decimos pero también con lo que no decimos, con lo que hacemos, con lo que no hacemos, con quién lo hacemos, etc.   No es de extrañar que siendo algo tan cotidiano nos encontremos con muchos “entrenadores” expertos en comunicación, más aun en esta época donde, cuando va mal una iniciativa o un proyecto casi siempre la culpa es de que no se ha sabido comunicar y, muchas veces lo es, pero, a veces, también influye en su fracaso algo tan sencillo como que no era una alternativa viable.

Sin embargo, comunicar, comunicar bien no es una tarea fácil. La comunicación no es una ciencia exacta donde se pueda repetir las mismas fórmulas para conseguir los mismos resultados. Quizás la única fórmula válida sea que 2+2 nunca son 4. Cada proyecto, cada iniciativa, cada situación, es diferente y, por la tanto, requiere una estrategia diferente. Pensar antes de actuar. Hay que tener en cuenta múltiples cuestiones (destinatarios, objetivos, contexto,…), estructurar el mensaje o definir el mix de herramientas comunicativas para conseguir que nuestra comunicación sea efectiva y, sobre todo, REntable.  Lo que si resulta cada vez más evidente es que la comunicación es una variable fundamental para conseguir que una empresa, proyecto, institución o persona se desarrolle con éxito.

No importa el tamaño, ni el tiempo, ni el lugar, si no comunicamos bien no alcanzaremos nuestra meta o tardaremos mucho más tiempo en alcanzarla. A nadie se le ocurre montar una empresa sin un plan financiero y tampoco a nadie se le debería ocurrir hacerlo sin un buen plan de comunicación. Si no contamos lo que hacemos  y lo que queremos hacer a nuestros grupos de interés, ¿cómo vamos a pretender que participen de una u otra manera en nuestro proyecto?.

Y, ¿cuándo comunicar?. Siempre, pero ahora más que nunca. Las épocas de crisis son también épocas llenas de oportunidades, momentos en los que diferenciarnos y hacer propuestas de valor, comunicar nuestra realidad, nuestra adaptación al cambio, nuestros proyectos de futuro. Eso sí, al igual que en el fútbol o baloncesto es necesario contar con un buen “entrenador “, un buen estratega que convierta nuestra comunicación en una inversión REntable, que la oriente a REsultados medibles. No importa si juegas en la Champions League o en Tercera Regional, sin REcomunicación tu futuro será más complicado. Define tus objetivos, conoce tus grupos de interés y el contexto que te rodea, dibuja tu estrategia y elige tus herramientas comunicativas y, además, un experto que te ayude a ponerlo todo en juego. Con todas estas variables el marcador final será de goleada.

Hace un año ya que participamos en la primera edición de Coworking Spain Conference en Madrid y desde entonces hasta ahora, en Prismaglobal hemos trabajado bastante en torno a este tema en proyectos concretos, pudiendo incluso estar presentes con nuestros socios colaboradores A&L Bufete Jurídico y Tributario y SLK Sarkis Lagunketa en Coworking Europe 2012 en París, para presentar nuestro modelo de trabajo colaborativo entre empresas y coworkers.

En la segunda edición celebrada en Barcelona los días 24 y 25 de mayo, nos reencontramos con personas llenas de energía, ilusión y capacidad emprendedora. Conocimos nuevos proyectos y espacios de coworking, y pudimos comprobar cómo algunos comienzan a  consolidarse con éxito tejiendo la red de la comunidad coworking. Un sector, el de los espacios de coworking, no exento de la manera que tenemos de hacer las cosas en este país, bajo el efecto burbuja. Aunque el tiempo todo lo coloca en su sitio y poco a poco va tomando cuerpo y definiéndose de manera progresiva.

Uno de los temas más interesantes que se trataron fue el de la colaboración público-privada, la vinculación cada vez mayor entre las empresas y la cultura inherente al coworking. Pero una vez más echamos en falta que se pusiera sobre la mesa el tema del derecho colaborativo que tanto preocupa a nuestro partner A&L.

En esta segunda edición se incorporó al debate un tema imprescindible para profundizar como el de la sociedad colaborativa, con el consumo y la inteligencia colaborativa como motores del cambio de modelo social. Pendiente queda vincularlo más aún con modelos de gestión empresarial.

Pero sobre todo nos alegramos de que cada vez más se reflexione y se ponga el matiz en la necesidad de generar comunidades de trabajo colaborativo frente a la mera gestión de los espacios. Hemos observado una interesante evolución hacia la necesidad de dinamización y generación de cultura colaborativa, mucho más allá del mero hecho de compartir espacio. Los centros de coworking cada vez más deben ofrecer elementos diferenciales que atraigan a aquellos profesionales (nuevo emprendedores o no) que crean en esta, aún nueva, manera de trabajar. Compartir y proporcionar dinámicas de intercambio se adivinan como insuficientes. Aprovechar lo que la cultura colaborativa ofrece parece ser un aspecto al que se le puede sacar mucho más jugo, como generador de oportunidades de trabajo y de negocio para todos.

Estamos seguros de que el horizonte se irá definiendo en los próximos años e iremos asistiendo al fomento de esta cultura que cada vez más se incorpora al mundo empresarial, además de a los nuevos emprendedores, tan en boca de todos en la actualidad.

Recomendamos desde este espacio no perder la pista especialmente a personas a las que hemos descubierto estos días, como Albert Cañigueral, experto en consumo colaborativo, e Ignasi Alcalde, experimentado consultor en innovación y cultura colaborativa en la empresa.

¡Mucho ánimo e ilusión a toda la comunidad coworking!

Llevamos más de 25 años gamificando, y nosotros sin saberlo. Este año hemos participado en varios  eventos, cursos y congresos nacionales e internacionales sobre Gamificación. Ha sido un año de investigación y de compartir con muchos expertos y expertas del tema. ¡Cuánto hemos aprendido, por cierto! Hemos querido esperar hasta hoy, 28 de mayo, Día del JUEGO (juego en mayúsculas) para publicar nuestro primer post sobre este tema.Y lo hacemos hoy porque queremos que sea toda una declaración de intenciones.

En próximas publicaciones iremos compartiendo nuestras opiniones sobre diferentes y controvertidas visiones del tema,  sobre su aplicación a sectores tan diferentes como la educación, el medio ambiente, el marketing, la sanidad,… o en qué se diferencia de los juegos,  los seriousgame, o el advergaming.

Entraremos en aspectos que para nosotros en Prismaglobal, como agencia de comunicación, nos resultan especialmente apasionantes. Por ejemplo, en cómo diseñar mecánicas de juego adecuadas a diferentes tipos de jugadores, que a la vez son distintos públicos a los que una marca quiere comunicar y generar engagement. Y sobre todo intentaremos profundizar en el gran reto de cualquier mecanismo ludificado o gamificado: la motivación intrínseca como motor de la acción, más allá de motivaciones extrínsecas como puntos, medallas y premios, que ayudan, pero que cuando hablamos de engagement, resultan muy insuficientes.

Con esto de la gamificación como herramienta pasa como en casi todas las cosas… nos apuntamos al carro de lo que es moda o tendencia enseguida y lo convertimos rápidamente en una burbuja. Gamificación es un término de que hace poco más de dos años casi no se escuchaba y ahora no hay experto en marketing y comunicación que no parezca saber del tema.

Precisamente hoy, Día del Juego, inauguramos este tema en nuestro blog porque ante todo, reivindicamos la gamificación como actividad lúdica, con todo lo que ello supone. Algo que parece obvio pero que en la práctica no lo es tanto. Hoy más que nunca reivindicamos el papel de aquellos que llevan más de 25 años dedicados profesionalmente al juego, a la educación y a la comunicación, utilizando los fundamentos de lo lúdico para entornos no lúdicos, con el objeto de mejorar hábitos, generar comunidad o cambiar conductas, en entornos como la educación en valores, la salud o la sensibilización ambiental.

Desde aquí nuestro homenaje a todos ellos, expertos en implicar, vincular, transmitir contenidos, incentivar, fidelizar u obtener comportamientos deseados. Pero sobre todo expertos en hacer disfrutar, en reír, en compartir por el placer de compartir; en definitiva, en JUGAR, con mayúsculas.

Vivimos tiempos en los que no podemos dejar de movernos. Nuestro entorno es cada vez más cambiante y tenemos que adaptarnos a estos cambios y afrontarlos continuamente con nuevas REspuestas, REinventado nuestra forma de hacer, de pensar, de construir nuevas propuestas. Necesitamos movernos, sin duda, pero cada vez más, necesitamos hacerlo de una manera eficiente, respetuosa con nuestro entorno y REntable, en el sentido más amplio de la palabra.

Hace pocos días leíamos en una noticia que un ciudadano que viva a unos 45 minutos en coche o transporte público de su lugar de trabajo emplea 14 días de su año laborable en desplazarse a la oficina. La cifras, a veces, ayudan a acotar la dimensión de los problemas y esta, nos aporta una clara visión de uno de los retos a los que se enfrentan miles de empresas y trabajadores hoy en día: la movilidad sostenible en el trabajo.

Un reto que algunas empresas e instituciones ya han empezado a afrontar pero que otras muchas ni siquiera lo tienen en cuenta. Gestionar de manera sostenible la movilidad interna de una empresa influye de manera directa en la mejora de su rentabilidad, tanto económica como de posicionamiento. Entre otros aspectos, puede rebajar el absentismo laboral, mejorar el rendimiento y eficiencia de la platilla, incrementar la conciliación familiar, disminuir los accidentes en intinere, reducir la huella de carbono y, de esta manera, contribuir a la lucha contra el cambio climático. No olvidemos cerca de un 70%  de los gases de efecto invernadero que se generan en las ciudades son debido al tráfico motorizado. Los beneficios son evidentes, pero ¿por qué no se han extendido los planes de movilidad en empresas en nuestro país como lo ha hecho en otros países europeos?.

Las razones son muy variadas: falta de una legislación específica que fomente su implementación, falta de concienciación y sensibilización sobre la dimensión del problema de la movilidad en las empresas, cultura imperante del uso del vehículo privado en nuestras ciudades o el urbanismo disperso que ha caracterizado los crecimientos urbanos en España en las últimas décadas, que ha propiciado un deslocalización de los centros de trabajo fuera de las ciudades, entre otras.

Frente a estas razones, cada vez toma más peso una realidad  que lleva a muchas empresas a plantearse este problema desde una nueva perspectiva, a REpensar su movilidad de una manera sostenible y, a hacerlo, teniendo en cuenta todos los grupos interés implicados en el problema, especialmente los trabajadores, porque este es un reto colectivo que se construye a través de la suma de retos individuales. Evidentemente, teniendo en cuenta previamente aspectos tan fundamentales como un adecuado diagnóstico de la situación de partida y, sobre todo, comunicando y sensibilizando a los impulsores del cambio (trabajadores, ciudadanos, etc)

Esto es lo que hemos hecho en Prismaglobal, REflexionar sobre nuestro Plan de Movilidad Interno para darle un impulso, para incrementar su REntabilidad y por eso, desde hace algunas semanas, hemos traducido nuestro reto colectivo, reducir nuestras emisiones de CO2 derivadas de nuestros desplazamientos en un 15% para 2020, en retos individuales de cada uno de nosotros que cada mes se contabilizan y se visualizan en nuestro particular ranking de movilidad sostenible. Algunos han cambiado un día a la semana su coche por el tranvía, otros han comenzado a compartir su vehículo, los hay que han recuperado su bicicleta, también otros han comenzado a trabajar desde casa un día a la semana, etc. Cada uno se ha planteado su reto individual, para entre todos conseguir el colectivo. Construcción compartida para aportar nuestro granito de arena en la lucha contra el cambio global pero también para mejorar nuestra REntabilidad como empresa, reduciendo costes directos, mejorando nuestra conciliación familiar y laboral, incrementando nuestra eficiencia y rendimiento y , sobre todo, predicando con el ejemplo. Un ejemplo que nos sirve para ayudar a implementar, comunicar y sensibilizar sobre planes de movilidad sostenible en empresas, ciudades, escuelas o polígonos industriales. Sin dejar de movernos, pero haciéndolo desde la REcomunicación!!!